jueves, 16 de mayo de 2013

Os lo dije

Ahora que el 15-M cumple su segundo aniversario (felicidades) se habla mucho de lo que ha conseguido este movimiento. Podría extenderme mucho en este tema, pero creo que hay dos palabras que lo definen muy bien: despertar social. Y es que esto, para mí, no tiene precio. Una explosión que revienta los cimientos de las mentes dormidas es algo que se ve muy pocas veces. Y menos aún son las veces que esto se consigue pacíficamente. Todo un ejemplo de inteligencia, consciencia y entendimiento. Enhorabuena y a seguir en la lucha.


Al margen de todo esto, siempre he creído que los músicos tenemos el deber de hablar claro, posicionarnos y luchar por aquello en lo que creemos. Todo aquel que pueda dirigirse a un público, por pequeño que éste sea, se convierte automáticamente en un medio de comunicación, y como tal, tiene la obligación de comunicar.
Esto mismo se lo he dicho mil veces a los compositores en mis grupos (yo no tengo el don de escribir canciones) con distinto resultado en cada una de mis etapas musicales.

Y es esto precisamente lo que me ha llevado a admirar a grandes grupos del punk y del rock. Más allá de la belleza estética de la música, lo que más me ha impactado siempre es su capacidad de transmitir mensajes. Siempre he aborrecido a los músicos insulsos y admirado a aquellos que adornaban sus canciones con ideales (o viceversa).


Además, el tiempo les ha dado la razón, y aquellos que hace unos años eran rechazados tildados de descerebrados, pájaros de mal agüero, exagerados y desproporcionados, ahora nos callan la boca con un gigante: os lo dije.
Hace tiempo comentaba con mi compañero Félix lo maravilloso que es escuchar temas de hace 10-15-25 años y ver como cobran todo el sentido en estos años tan convulsos. Por eso precisamente (y a colación de aquella maravillosa conversación en Revólver) quería hoy mirar un poco hacia atrás, y rendir mi pequeño tributo a todos aquellos que llevan años en la lucha, y que ahora, por fin, la gente se digna a escuchar:

Empiezo con el rock español por excelencia: Extremoduro.  Allá por el 91 (18 años antes de la crisis ni más ni menos) ya decían: "Soy muy listo, me administro, a tu costa soy ministro" -"En mi casa no hay dinero, gano poco, soy minero, me la juego, día a día muero, me apalean, si me quejo". Grande Robe Iniesta y felicidades, que hoy es su cumple.


Seguimos por Ska-P, que (al menos en sus canciones) siempre han estado al pie del cañón y ya en el 98 hablaban de recortes sociales, deshaucios, privatizaciones, del PPSOE, y los mandaba a todos a mamar.



Cómo no, los de siempre: Reincidentes. Allá por el 91 ya animaban a luchar "contra el reino del cipote, del dinero y de la cruz". He de reconocer que esta canción siempre me ha puesto los pelos de punta.



Y voy a terminar con el que es para mí el más grande de la música comprometida en España. No sólo en sus canciones, sino en conferencias y entrevistas, demostrando que detrás de sus canciones incendiarias hay mucha cultura, lectura, teoría político-económica y filosofía. Pasando por todas sus etapas, siempre brillante, ingenioso y con su toque de humor. El grandísimo Evaristo con su grupazo La Polla Records que ni más ni menos que en el 85 ya cantaban contra el capital, la falta de democracia en las instituciones, y en definitiva toda la mierda que tenemos ahora encima. Evaristo sí que es un visionario, y no los grandes magnates que a todos nos ponen como ejemplo. Ahora, 28 años después es fácil decir que llevaba razón. Yo sólo puedo quitarme el sombrero.


Y con esto acabo mi pequeño homenaje a los músicos comprometidos con lo que les rodea. Me dejo muchos de los grandes (Barricada, Javier Krahe, Paco Ibáñez y tantos otros), y por supuesto en la actualidad hay muchísimo material, pero éstos 4 son los que más me han marcado personalmente, y a los 4 les tengo una devoción especial. Igual algún día hago una parte 2 de esta entrada, ya veremos.

No quería acabar esta entrada sin mandar un mensaje a todos aquellos que siguen en la lucha, ya sea a nivel particular, en asociaciones, partidos políticos, asambleas, comisiones o simplemente apoyando con su presencia cualquier acto reivindicativo: gracias de todo corazón por el sacrificio que haceis luchando por el bienestar de los que os rodean. Teneis el cielo ganado y un sitio a mi lado de por vida. Sois lo mejor que le puede pasar a este mundo. Ánimo compañeros, que esto acaba de empezar. Seguiremos viéndonos en las calles, en las plazas, en piquetes, manifestaciones y en cualquier sitio donde podamos alzar nuestra voz.

domingo, 12 de mayo de 2013

Sudor frío y silencioso

El aplauso es lo más valorado por los artistas. Desde siempre. Es una cosa automática, muy hundida en lo más profundo de nuestro subconsciente: vemos algo que nos gusta y aplaudimos. Es la recompensa después de una buena actuación, una ovación cerrada.

 No os voy a engañar, siempre me ha parecido un poco extraño ese gesto de hacer ruido con las manos todos a la vez. Un poco simiesco y primitivo, aunque he de decir que es realmente reconfortante recibirlo.

El aplauso es algo inherente a todas las actuaciones, es la respuesta normal, y dependiendo de su sonoridad y duración, es el mejor termómetro para medir a cualquier artista.


Pero si hay algo que me ha puesto los pelos de punta, que me haga notar un sudor frío encima de un escenario, que me golpee la columna y me paralice, es precisamente todo lo contrario: el silencio.

No hay nada mejor que un silencio cuando estás encima de un escenario. Y hablo de silencio absoluto, sepulcral, vacío. No un ligero murmullo de conversaciones tan ajenas a tu actuación que no se dan cuenta ni de que has terminado una canción, no del tímido aplauso que te dan por cortesía cuando realmente lo que estás haciendo da pena. No no, nada de eso: silencio.

Silencio de ojos como platos pendientes de lo que haces, de gente que está maravillada con lo que está viendo y escuchando, silencio para no perderse ni una de las notas, ni uno de los movimientos. Silencio del que cuando te hablan no puedes ni quieres contestar. Ese es el silencio que me pone.

Pocas son las veces que un artista ha conseguido callarme, y aún menos son las veces que yo he sentido el silencio de la gente, y es una sensación maravillosa. Sin duda mucho mejor que cualquier otra sensación que yo haya experimentado en el escenario, para mí es imposible definirla. Además, siempre que consigues callar a todo el público, el aplauso de después es espectacular.

Pero no nos engañemos, el aplauso es fácil de conseguir, la mayoría de las veces se da casi por cortesía. De toda la vida el precio de las cosas se ha calculado en relación directamente proporcional a su escasez: más escaso, más valioso. Y sinceramente, viendo como en nuestro país (e imagino que en el resto del mundo la cosa no andará muy lejos) la gente aplaude a rabiar a personajes como Belén Esteban o Kiko Matamoros (por poner dos ejemplos muy visibles), creo que el precio del aplauso baja considerablemente.


Se aplaude a gentuza televisiva y televisada, políticos corruptos, a gente demostrando no tener el más mínimo talento, se aplauden actuaciones horribles y en definitiva, a cualquier bufón capaz de hacer o decir la tontería/gilipollez/mierda más grande jamás vista. Quizá por eso gente como Risto Mejide tenga tanta audiencia.

En fin, allá se queden ellos con sus aplausos, yo seguiré intentando generar silencios.

martes, 7 de mayo de 2013

Nirvana es Indie


Escribo esto a 10.000 pies de altura, en un Boeing 77-800, y no se si será por la falta de sueño, o por el cansancio de las 8 horas de viaje que llevo, pero llevo tiempo dándole vueltas a una pregunta: ¿qué es el “Indie”?

La verdad es que desde hace unos años para acá estamos viviendo la gran explosión de este fenómeno en nuestro país, aunque nadie termina de definirlo ni de acotarlo definitivamente.

No seré yo quien lo defina, pero podemos al menos dar unas trazas básicas:
Como todo arte, yo lo entiendo tanto como la expresión de un sentimiento como la intención de crearlo en el receptor de la obra. La diferencia en cada estilo recae en el cómo: el heavy lo hace con sus guitarreos y voces impactantes, el pop con la sensiblería, el rap con la letra, y el punk con su velocidad y consignas políticas (a muy grandes rasgos).¿Y cómo lo hace el Indie? Personalmente: ni idea.

Las melodías oníricas y folklóricas de Fleet Foxes, la estridencia de Arctic Monkeys, la ambientalidad y la tranquilidad extrema de The XX, el nuevo rock de Franz Ferdinand, y si miramos a nuestro país, desde el rock cañero que deriva de su antiguo heavy hardcore de Standstill a las melodías tranquilas de Lori Meyers, Xoel López o Vetusta Morla.

Pero claro, esto es una veda abierta: ¿Los Piratas son indie? ¿Y Los Planetas? (que muchos consideramos los padres del indie español) ¿Dónde metemos a Iván Ferreiro? (Sospecho que más de una piedra me va a caer por esto) ¿No es el Imagine de John Lennon más indie que Supersubmarina? (Suponiendo que podamos meter a Supersubmarina dentro del indie) ¿Lady Gaga entra en la definición de indie? ¿Rajoy es un indie disfrazado y por eso siempre busca nuevas e imaginativas formas de gobernar?


Bromas aparte,es un abanico demasiado amplio como para encasillar a tanta gente en una etiqueta, y quizá más de uno se eche las manos a la cabeza y me tire una pedrada por decir que éstos grupos son indies.

Si atendemos a la etimología de la palabra, hasta donde he podido llegar la palabra indie proviene de independiente, lo cual me es más confuso todavía. Recuerdo una conversación de no hace mucho tiempo, con una chica catalana (que no tardará mucho en colaborar con este blog) en la que debatíamos precisamente de esto, y alguien, iluminando nuestro mrl de dudas dijo: “indie viene de independiente, y para mí un grupo indie es... es... por ejemplo... NIRVANA”. Ahí es nada. 
En fin... Pajas mentales aparte, además de Vetusta Morla, que sí que tienen su compañía y son 100% autoproducidos (hasta donde yo sé), y algún otro que se me escapa seguro, la mayoría de grupos que se etiquetan dentro del indie están al amparo de grandes compañías discográficas. Lo cual no es malo, que lo independiente se vuelva comercial es bueno, al fin y al cabo son músicos llegando a gente, y todo el terreno que se le coma al reggeton es poco.

Y sinceramente, en la parte técnica pocas cosas encuentro en común entre este cajón de sastre en el que se ha convertido el indie. A muy grandes rasgos: guitarras no muy sucias, con la distorsión justa, ritmos de batería que se salen del golpe de caja en el primer y tercer tiempo y varían mucho, líneas de bajo muy cuidadadas, y voces sencillas, más bien dulzonas y fáciles de escuchar, mucho sintetizador, cajas de ritmos y pedales de efectos a tope.

Pero todo esto es hablar por hablar, porque siempre hay grupos indies (y no pocos) que rompen con todo lo que acabo de decir. Total: un lío.



Podríamos tirarnos horas aquí hablando de raíces, influencias, grupos, del "hágalo usted mismo" y tantas otras cosas, pero creo que ya está bien.
Sinceramente, creo que esto se sale de todas las tablas. Creo que el indie, más que un estilo es un movimiento social que traspasa las partituras de los grupos. Estamos viviendo desde hace unos años el nacimiento y la explosión a nivel mundial de un género entero. Si el Rock vino de Elvis y murió con Kurt Kobain, el Indie nacido (según algunos) a principios de los 80, está viviendo su momento más álgido. Y es precisamente por su amplitud por lo que no se puede definir, igual que el rock, por más vueltas que le demos será imposible de acotar al 100%.

Opino que estamos en un momento histórico a nivel musical muy importante, y no tengo ni idea de dónde nos llevará. El nacimiento del género que marcará ésta y las sucesivas décadas en todos los aspectos artísticos y sociales es una cosa muy seria. Igual me estoy equivocando, y en 2 años desaparece esta modernez. No sé a dónde nos lleva este camino, pero una cosa tengo clara: será un camino apasionante.

El comandante me pide (en un inglés muy extraño) que apaguemos los disopsitivos electrónicos. Así que no me queda otra que despedirme. Hasta la próxima.

Ci vediamo ragazzi. Buona giornata.